Los
noventas es la década por excelencia reconocida como periodo de transición
tecnológico. La masificación de la televisión por cable, que estalló a mediados
de ésta, dejó más de alguna consecuencia en la sociedad contemporánea.
Paralelamente, la independencia femenina y su inserción laboral, ya comenzaba a
ser una dinámica preponderante en las madres que hoy corresponden a las
progenitoras de los adultescentes. Por estos, y muchos otros factores que
convergen, los niños de los 90’s fuimos la primera generación del país en ser
criada por caricaturas. Nickelodeon, Cartoon network, entre otras cadenas,
acompañaron nuestras tardes carentes de redes sociales y smartphones.
En fin, los noventas fue una época de cambios. Así como la libertad crecía, la censura comenzó inversamente a disminuir y las nuevas narrativas infantiles empezaron a surgir. Proyectos con mayores libertades creativas, con complejos personajes, críticas sociales, y subtexto que a nuestras cortas edades no fuimos capaces de detectar, hicieron trascender a la animación e incluso generar una diferente focalización del público, aprovechando las plataformas animadas ya no solo con el fin del entretenimiento infantil, sino de un disfrute más transversal.
Hoy, y con la revanaglorización de las caricaturas populares, hacemos un pequeño ranking de los monitos que ya no verás con los mismos ojos, pero que, al verlos, podrás reconocer con facilidad el interesante discurso que no podías decodificar por tu corta edad.
Aquí
vamos:
5.- KABLAM! (1996-2000)
“Kablam!” fue una serie de
comedia transmitida en Chile por el canal de cable Nickelodeon. Conducida por
dos personajes animados; Henry y June, que a través de un cómic tipo varieté hacían de anfitriones de singulares
personajes, tales como la “Liga de la acción”, una parodia de los personajes de
DC, Angela Anaconda, un segmento que más tarde pasaría a tener un spinoff,
Prometeus y Bob, entre varias otras.
Un proyecto arriesgado, no sólo
por sus diferentes tratamientos estéticos, mezclando stop motion con animación
2D, flash, entre varias, sino también la dificultad para cautivar al público
con tan cortos segmentos; Era muy novedosa. “Kablam!” además fue una de las
primeras series animadas de nickelodeon que se narró de modo metalingüistico.
Donde sus personajes saltaban de viñeta en viñeta y daban cuenta de estar
trabajando sobre los límites de la pantalla y del mundo audiovisual.
Es bastante extenso hacer un
análisis exhaustivo de esta serie debido a que cada segmento es independiente
el uno del otro, pero a grandes rasgos, la serie maneja diálogos entretenidos y
no-diálogos perspicases. Chistes sobre la contemporaniedad y cuestionamiento
sobre algunas dinámicas humanas, sobre todo la verosimilitud del discurso
oficial, entre muchas otras que, como preadolescentes, no pudimos captar.
Una serie inteligente, dinámica y
arriesgada, por eso ocupa el lugar número 5 en nuestro ranking top.
4.- Hey, Arnold! (1996-2004)
Es difícil olvidar el llamado de Helga G. Pataki en el Opening de “Hey Arnold!”. El eco de su voz que retumba en nuestras cabezas al escuchar el grito, no hace más que dejarnos trasladar junto a ella a la profundidad de sus personajes.
Arnold es un niño de 9 años que vive en una ciudad pluricultural que vendría a representar un híbrido entre Brooklyn, Washington y el Bronx. Personajes fallidos acompañan la madurez y la melancolía de este niño que vive en circunstancias dramáticas, donde sus padres murieron y es criado en una pensión rodeado de seres humanos bastante disfuncionales; por ejemplo el matrimonio que pasa peleando, el niño chocolate con problemas de adicción y su debida abstinencia, o simplemente uno de los pensionistas con ansiedad social.
Con un antagonista exquisito, Helga Pataki, una niña de suma inteligencia que es ignorada dentro de una familia de exitistas, que no deja de cautivarnos con su disociada personalidad poética y agresiva, retrato fiel de la perspectiva infantil frente al amor; “el que te quiere te aporrea” decían las profesoras de la escuela.
“Hey, Arnold!” subraya conflictos humanos; sus personajes, la pluralidad de sus puntos de vista, problemas transversales a todas las étnias y culturas que este show ilustra de modo natural y liviano, a través de este empático niño y escenarios expresivos. Por todo esto, el "cabeza de balón" ocupa el lugar número 4 en nuestro ranking top.
3.- Ren & Stimpy (1991-1996)
Una serie que ha servido de inspiración para miles de ilustradores y guionistas a lo largo de estas dos últimas décadas. Ren & Stimpy se ha convertido en una caricatura de culto.
Protagonizada por Ren, un chiguagua bastante neurótico, y Stimpy un torpe y bobo gato.
El show presenta un tono de humor que ha resultado controversial en bastantes niveles, por ejemplo, no dejará de polemizar nunca entre sus seguidores, el episodio del hermafroditismo, un tema que hoy por hoy, sigue en el terreno del tabú.
Pero vayamos un poco más allá, Ren y Stimpy son personajes bastante absurdos, y citando a Doug -también conocido como el Nostalgia Critic- pareciesen ser la estúpida idea de un niño con sobredosis de azúcar. Cosas absurdas y disparatadas ocurren a niveles vertiginosos acompañados de imágenes grotescas que evocan suciedad, muchos asuntos flatulentos y escatológicos que hacen de esta serie, una serie que podría no ser precisamente de la predilección de los padres.
No obstante, lo hilarante de la propuesta en el contexto que fue lanzada, no deja de deslumbrarnos con su rupturismo descocado.
Es por eso que el perro y el gato son fuente de inspiración y seguirán siendo por muchos años más uno de los mayores referentes de la comedia grotesca y de las caricaturas subersivas. Un buen merecido puesto número 3.
2.- Animaniacs (1993-1998)
Producida por Steven Spieberg, distribuída por la Warner Bross, "Animaniacs" es una serie protagonizada por 3 hermanos que trabajan para la productora con el mismo nombre. Yakko, Wakko y Dot son unos disparatados perros que, según afirman y como podemos ver en el opening del show, fueron creados en 1930 en los estudios, y archivados para posibles proyectos posteriores en la época dorada de los looney tunes.
La locura de estos personajes rompe con la diplomacia de la industria cinematográfica, y nos presenta caricaturas fuera de control que harán perder la paciencia a cualquiera que se le atraviese. Es por eso que son reconocidos por rememorar el verdadero espíritu de las caricaturas de ayer y hoy, y los personajes que le acompañan, tales como Pinky y Cerebro o los palomos, darán cuenta también del absurdo atrás de la realidad, dejando no sólo tramas entretenidas, sino también reflejando desde la postura infantil, lo ridículo que puede resultar el engranaje del mundo adulto.
Las temáticas de la serie trabajan personajes de la vida real, tales como la aparición de Freud o Einstein, y despojan de seriedad las temáticas universales que para ese entonces fueron contingentes. Personajes históricos muy bien construidos, que no sólo buscaron entretener, sino que por osmosis tratar de educar y culturizar a través de un estilo narrativo que dejaba atrás cualquier tipo de abulia.
Honestamente, los hermanos warner son de un ritmo e integridad inigualable, y por eso tiene el súper merecido puesto número 2.
4.- Hey, Arnold! (1996-2004)
Es difícil olvidar el llamado de Helga G. Pataki en el Opening de “Hey Arnold!”. El eco de su voz que retumba en nuestras cabezas al escuchar el grito, no hace más que dejarnos trasladar junto a ella a la profundidad de sus personajes.
Arnold es un niño de 9 años que vive en una ciudad pluricultural que vendría a representar un híbrido entre Brooklyn, Washington y el Bronx. Personajes fallidos acompañan la madurez y la melancolía de este niño que vive en circunstancias dramáticas, donde sus padres murieron y es criado en una pensión rodeado de seres humanos bastante disfuncionales; por ejemplo el matrimonio que pasa peleando, el niño chocolate con problemas de adicción y su debida abstinencia, o simplemente uno de los pensionistas con ansiedad social.
Con un antagonista exquisito, Helga Pataki, una niña de suma inteligencia que es ignorada dentro de una familia de exitistas, que no deja de cautivarnos con su disociada personalidad poética y agresiva, retrato fiel de la perspectiva infantil frente al amor; “el que te quiere te aporrea” decían las profesoras de la escuela.
“Hey, Arnold!” subraya conflictos humanos; sus personajes, la pluralidad de sus puntos de vista, problemas transversales a todas las étnias y culturas que este show ilustra de modo natural y liviano, a través de este empático niño y escenarios expresivos. Por todo esto, el "cabeza de balón" ocupa el lugar número 4 en nuestro ranking top.
3.- Ren & Stimpy (1991-1996)
Una serie que ha servido de inspiración para miles de ilustradores y guionistas a lo largo de estas dos últimas décadas. Ren & Stimpy se ha convertido en una caricatura de culto.
Protagonizada por Ren, un chiguagua bastante neurótico, y Stimpy un torpe y bobo gato.
El show presenta un tono de humor que ha resultado controversial en bastantes niveles, por ejemplo, no dejará de polemizar nunca entre sus seguidores, el episodio del hermafroditismo, un tema que hoy por hoy, sigue en el terreno del tabú.
Pero vayamos un poco más allá, Ren y Stimpy son personajes bastante absurdos, y citando a Doug -también conocido como el Nostalgia Critic- pareciesen ser la estúpida idea de un niño con sobredosis de azúcar. Cosas absurdas y disparatadas ocurren a niveles vertiginosos acompañados de imágenes grotescas que evocan suciedad, muchos asuntos flatulentos y escatológicos que hacen de esta serie, una serie que podría no ser precisamente de la predilección de los padres.
No obstante, lo hilarante de la propuesta en el contexto que fue lanzada, no deja de deslumbrarnos con su rupturismo descocado.
Es por eso que el perro y el gato son fuente de inspiración y seguirán siendo por muchos años más uno de los mayores referentes de la comedia grotesca y de las caricaturas subersivas. Un buen merecido puesto número 3.
2.- Animaniacs (1993-1998)
Producida por Steven Spieberg, distribuída por la Warner Bross, "Animaniacs" es una serie protagonizada por 3 hermanos que trabajan para la productora con el mismo nombre. Yakko, Wakko y Dot son unos disparatados perros que, según afirman y como podemos ver en el opening del show, fueron creados en 1930 en los estudios, y archivados para posibles proyectos posteriores en la época dorada de los looney tunes.
La locura de estos personajes rompe con la diplomacia de la industria cinematográfica, y nos presenta caricaturas fuera de control que harán perder la paciencia a cualquiera que se le atraviese. Es por eso que son reconocidos por rememorar el verdadero espíritu de las caricaturas de ayer y hoy, y los personajes que le acompañan, tales como Pinky y Cerebro o los palomos, darán cuenta también del absurdo atrás de la realidad, dejando no sólo tramas entretenidas, sino también reflejando desde la postura infantil, lo ridículo que puede resultar el engranaje del mundo adulto.
Las temáticas de la serie trabajan personajes de la vida real, tales como la aparición de Freud o Einstein, y despojan de seriedad las temáticas universales que para ese entonces fueron contingentes. Personajes históricos muy bien construidos, que no sólo buscaron entretener, sino que por osmosis tratar de educar y culturizar a través de un estilo narrativo que dejaba atrás cualquier tipo de abulia.
Honestamente, los hermanos warner son de un ritmo e integridad inigualable, y por eso tiene el súper merecido puesto número 2.
1.- La vida moderna Rocko (1993-1996)
No es un canguro, es un Wallaby. Rocko es un personaje inmerso en un mundo moderno, donde todos los personajes que le rodean tienen razonamientos absurdos. Es por lo que nuestro protagonista sería la clásica figura de "el pez fuera del agua", es decir, el cuerdo entre muchos locos.
En los últimos años, "La vida moderna de Rocko" ha vuelto a la boca de los fanáticos de la animación, debido a la doble lectura de sus tramas. Por dar algunos ejemplo, la pornografía fetichista que consumen los Sres. Cabeza grande, o simplemente la masturbación de Heffer pasada por la maquina de ordeñar, entre miles de otras. Pero no es todo tan simplista, Rocko trata temáticas que cuestionan la naturaleza absurda de las nuevas formas de la sociedad de modo que, parece una suerte de predicción del decantar de ésta. El episodio de las tarjetas de crédito, donde se pierde la noción del dinero, las políticas neoliberales en las empresas y la impersonalización de los servicios, son problemáticas que hoy vemos como pandemia y que en ese entonces no eran más que extremar al absurdo lo que parecía engorroso y/o burocrático.
A todo el subtexto podemos sumar paisajes que no encuentran líneas rectas, mostrándonos un entorno puntiagudo y hostil, como es la vida moderna.
"La vida moderna de rocko" es un show de denuncia, que pretende abrir los ojos al espectador y cuestionar la realidad que se le está imponiendo. Toda esta asertividad lleva a Rocko y sus amigos a un inobjetable puesto número 1.
@pdiazcaceres






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